sábado, 11 de febrero de 2012

Entramos en contacto con el personal de los Baños Califales

teléfono con números en gran formato
Imagen:Teléfono accesible
Conscientes de que la información telefónica es un recurso muy utilizado por las personas con necesidades específicas, porque aporta contacto personal con los encargados del museo y permite particularizar la información según las necesidades individuales; realizamos una llamada telefónica a los Baños Califales con el fin de obtener la máxima información sobre la accesibilidad del lugar.



Al realizar la llamada hemos podido comprobar que tal como demandan los colectivos de personas con discapacidad, la veracidad de los datos obtenidos depende en gran medida del grado de formación en materia de discapacidad y accesibilidad del personal encargado.
En la conversación telefónica nos informan, muy amablemente, de los horarios de visita y precio. La persona encargada de la atención al público muestra interés por ayudar al visitante y a las personas con necesidades específicas.


No obstante, cuando preguntamos acerca de la accesibilidad notamos la falta de conocimiento, o más bien formación al respecto. Primero, nos informan que el monumento es accesible en un 90%, salvo una sala a la que se accedería a través de un escalón; después nos informa de la entrada gratuita para personas con discapacidad; también nos comenta la instalación de bucle magnético en la sala audiovisual y de dos audiciones fijas. La falta de formación se pone de manifiesto en los siguientes aspectos:
  • En primer lugar, existe una idea erróneamente aceptada de identificar discapacidad, en relación a la accesibilidad a edificios (ya sea culturales o no), con personas usuarias de sillas de ruedas. Es decir, el que el museo sea accesible para personas usuarias de sillas de ruedas en un 90%, no quiere decir que el museo sea accesible en un 90%; existen gran variedad de discapacidades (sensoriales, motoras, psíquicas…) para las que el museo no está adaptado a un 90%.
  • En segundo lugar, se nos informa que el modo de acreditar la discapacidad para obtener el acceso gratuito al recinto, es el siguiente: las personas con discapacidad visualmente reconocible por el personal de los Baños Califales, no tienen que presentar documentación acreditativa; mientras que las personas con discapacidad no reconocible por el personal, deben presentar certificado de minusvalía. Resulta llamativo que la obligación de acreditar o no la situación personal de cada individuo, quede expuesta a interpretaciones personales que nuevamente demuestran la falta de formación en la materia, que lleva a identificar la discapacidad con las ayudas técnicas visibles, como son la silla de ruedas o el bastón de ciego.


A la vista de los resultados de la llamada telefónica realizada, nos reafirmamos en la consideración de que la formación es indispensable para la transmisión de una información eficaz.
                                           
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